Mañana: o cómo no hacer nunca realidad tus sueños

Mañana: o cómo no hacer nunca realidad tus sueños

Esta mañana me he levantado con el objetivo de escribir un nuevo post. Rápidamente me han venido a la cabeza un montón de acciones más urgentes (que no importantes) por hacer esta mañana, justo (qué casualidad) en el momento que había reservado para realizar esta redacción. Y, sí, lo reconozco: me he dejado llevar momentáneamente por el mayor limbo existencial en el que se hallan todas nuestras frustraciones y anhelos. Exacto: os hablo del ‘mañana’. Ese escenario en el que todo lo que quieres jamás se realizará.

¡Lo haré mañana! Total, qué más da hoy que mañana. Por un día no pasa nada… Como éstas, tengo unas cuantas. ¡Qué digo! Tengo decenas, centenares… Porque ¿sabéis qué? 1 de cada 4 personas posponen de forma crónica. Vamos, como por deporte. Y lo cierto es que es muy posible que esa persona sea la misma que no logra hacer nada nuevo en su vida. Una frase que leí hace poco y que me cautivó: “Retrasar las cosas puede convertirte en alguien que tú no eres”.

Es tremendamente fácil y tentador fabricar excusas y crear distracciones para nosotros mismos en lugar de hacer lo que realmente hemos dicho que queríamos hacer. Posponer una acción es una manera muy ilustrativa de explicar que nuestro mayor saboteador somos nosotros mismos. Ni los demás, ni las circunstancias, ni la lluvia, ni la crisis… ¡patrañas!

¿Y si os digo que el posponer acciones causa estrés, ansiedad, miedo, incredulidad y presión? Jamás, jamás, jamás, posponer una acción en el tiempo (mañana, por ejemplo) nos conducirá al éxito. Posponer sólo conduce al inmovilismo y la única manera de superarlo es no sucumbir a la llamada del ‘mañana’, o del ‘luego’, o del ‘próximo mes’…

Entonces, ¿por qué seguimos posponiendo nuestras acciones? Porque no somos conscientes de que ‘posponer’ una acción es sinónimo de ‘congelar’ nuestros sueños, nuestros objetivos, nuestros propósitos. Pero tranquilos, la mañanitis tiene cura. Más que cura, tiene vacuna. Está a nuestro alcance y se llama: ‘ahora’.

* Como podéis ver, el ‘mañana’ no me ha vencido y este post ya está colgado 🙂

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